A un Garrard de cuerda del ’65 comprado en ebay

       ~Ben Clark

He comprado un reloj por Internet.
Su dueño fue un inglés, ya fallecido,
que lo recibió por cuarenta inviernos
manteniendo el sistema de Aguas público.
Cuarenta años mirando por la mierda.
Procurando que nunca se atascara,
que resultara fácil su camino.
Y uno podría decir que lo importante
no es el reloj en sí,
que lo es el gesto,
el abrazo del tiempo y la sonrisa
sutil pero sincera de aquel hombre
tomándose una pinta,
luciendo aquel reloj.
Luciendo el tiempo.
Pero aquí está el objeto, en Salamanca,
subastado en ebay, ligeramente
disputado entre un ruso y un francés,
sin que al final ninguno se mojara
por el hombre que tuvo las rodillas
siempre hundidas en agua maloliente.
Y, a la verdad, tampoco yo lo aprecio
como quizá el reloj se mereciera.
Y debería hacerlo.
Porque no es tan distinto dedicarse
a escribir, procurando que la mierda
fluya, que se disperse, cualquier cosa
—tú lo decías siempre—
menos dejar que aquello se te atasque.

 

Ben Clark (español de origen británico, 1984). En: Revista Litoral, número 260: El signo anunciado. La marca en la literatura y el arte. Málaga, noviembre 2015.

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Publicado en: Poemas