~Ignacio Mariscal
No es cierto, Juan, que, ingrato y fementido,
no bien me alejo de los patrios lares,
cruzando alegre los revueltos mares,
deberes y amistad ponga en olvido.
No ya al viajero absorto o descreído
en elegante trova me compares,
que afectos y memorias y pesares
doquiera cual mi sombra me han seguido.
Así, en el vuelo de mi rauda pluma,
irá incansable de amistad sincera
mi voz hasta el vergel de Moctezuma.
¿Y así para escribir tan larga espera?
¿Por qué el silencio que mi pecho abruma?
—La verdad, por purísima flojera.
Ignacio Mariscal (1829-1910). En: Salvador Novo, 1001 sonetos mexicanos. Editorial Porrúa, 1963; 4ª. edición, 1977.