~José Joaquín Blanco

   1   Si confundías más de lo que enseñabas,
Y dogmas que imponías con frases como armas
Contradijiste cuanto te dio la gana.

   2   Si arrebatado de grandeza provinciana
Profetizaste a pueblos, razas y universos,
Redimiendo aquí lo que allá demonizabas.

   3   Si la antorcha de que te sentiste Prometeo
Devino fallida estopa de saboteador incendio
Civil –que finalmente controlaron los bomberos.

   4   Si vuelto todo nervio, todo fervor en llamas,
Codiciabas el poder como cualquier sargento,
Y la Silla te inspiró más líneas que Pitágoras.

   5   Si la Idea Pura del indostano y del griego
Te empezaba a envolver, tu cuerpo al momento
Se revolcaba en las camas como inerme mujeriego.

   6   Tu muerte no se asienta y las preguntas
—Rumores en la turba que ya te homenajea—
Ajan, despeinan, ironizan e insultan

   7   Tu estatua de profesional prócer togado
A la romana, como en función teatral
De Julio César, por un grupo escolar aficionado.

   8   Inventaste un Quetzalbuda bastante irregular
Como un impetuoso actor desmemoriado,
Que en el papel de Peer Gynt le diera por recitar

   9   Parlamentos del Áyax, tonadas de Wagner;
El Catecismo de Ripalda, El manual de Carreño,
Los astros, los cielos; tangentes y secantes;

   10   Como esos sabios de botica en apartados pueblos
Que dan clases de todo, y a su alrededor
En kilómetros y kilómetros no se halla otro genio.

   11   El ministro autoritario candidateó la Democracia.
El mártir demócrata ensalzó las dictaduras.
El pecador público se rindió a la frailocracia.

   12   Y no encontró (agobiado en su desventura)
Este hombre de acción, otro dominio,
Que –en el antilibresco México—la literatura.

   13   Frente al fragor de la Silla, ¿qué son
Unos cuantos libros arrebatados?
“No, no me agarrarán ni como autor”,

   14   Dijiste, y te pusiste finalmente
A mutilar tus libros, a volverlos
Ambiguas, irónicas plegarias de creyente.

   15   “Pinches libros. Porquerías. La literatura, bah.
La política, al carajo. Hasta la madre
Me tienen, nacos agringados de México-nixtamal”.

   16   ¿Qué hacer contigo, en dónde pues meterte
Que dejes de dar lata con tus sueños y gargajos?
¿En qué nómina, nicho o curul comprometerte?

   17   En el mágico país donde cada seis años
Tenemos de próceres a 25 mil funcionarios
Ni José Vasconcelos escapará del mármol.

   18   Por más que haya dicho, desdicho y mentado;
Ido y venido, subvertido y escandalizado,
Ya le toca su pedestal: —Por aquí, licenciado.

27 febrero 1982

José Joaquín Blanco (mexicano; 1951). En: Poemas escogidos. Editorial Penélope, México, 1984.

 

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