~Joan Maragall

En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagarosa
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada muy certera un ojo
le ha desecho el boyero y en el otro
se le ha puesto una tela; es vaca ciega.
Va a beber a la fuente en que solía
mas no, como otras veces, con firmeza
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar; ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo, enorme, la testuz cornuda
con gesto de tragedia, parpadea
sobre las muertas niñas y se vuelve
bajo el ardiente sol de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.

Joan Maragall (1860-1911). Versión de Miguel de Unamuno. En Poesías escogidas. Editorial Losada, Buenos Aires, 2ª. ed., 1972.

 

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