~Carlos Pellicer

Místico paisaje
de piedra y cielo,
siémbrame en ti:
hazme tu suelo,
tu cielo, tu sueño.

Atesórame en una hendidura
desde donde yo sólo pueda ser tu dueño.
Te oigo en cada dificultad de colores
que desnudan tu fragoroso cuerpo.
Estás hecho de lava, de pavor antiguo
y de natural esfuerzo.

Desde mis músculos tropicales he roto
la inocencia volcánica de tu pecho.
Y con mis manos que huelen a sol
te he traído aquí gigantescamente pequeño.

Sobre tus carnes magnéticas,
he puesto el oído en mis ojos.
Tú eres la escultura del tiempo
y la soledad de un antagónico lodo.

Cristo nace ahora
debajo de una ola de tu paladar poderoso.
Es como una hoja pequeña de cielo
que ha venido a salvar tu naufragio
brutalmente silencioso.

Ábreme tu pecho, místico paisaje,
que tu embravecida paz me llene de alborozo;
que tu respiración azul me acompase,
que tus espinas ardientes me arranquen los ojos
para que yo forme parte de tu cuerpo
y sea yo alegremente
y al mismo tiempo,
huella candente de los pies de Cristo
desafiando a la guerra con la paz,
como tu suelo,
como tu cielo,
como tu sueño.

Las Lomas, 27 de
diciembre de 1955

 

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Carlos Pellicer (mexicano; 1897-1977). En: El sol en un pesebre. Nacimientos. Edición de Clara Bargellini. Textos introductorios de Carlos Pellicer, Germán Arciniegas, Gabriel Zaid. INBA/Instituo de Cultura de Tabasco, México, 1987. (Las fotos de ilustración, tomadas del mismo libro, corresponden al Nacimiento que Pellicer puso en su casa para el año de 1955.)

 

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