~Castro Alves
(Versiones de Bella Jozef y Ángel Crespo)

Estamos en pleno mar [ …]
Era un sueño dantesco… La toldilla
Que de lucernas enrojece el brillo,
       En sangre al bañarse.
Crujir de hierros… restallar del azote…
Legiones de hombres negros como la noche,
       Horrendos al bailar…

Negras mujeres supendiendo a las tetas
Magros niños, cuyas bocas negras
Riega la sangre de las madres:
       Otras, jóvenes… pero desnudas, espantadas,
En el turbión de espectros arrastradas,
       En ansia y penas vanas.

Y se ríe la orquesta, irónica, estridente…
Y de la ronda fantástica la serpiente
       Hace locas espirales…
Si el viejo jadea… si en el suelo
Se oyen gritos… el azote restalla,
       Y vuelan más y más…

Presa en los eslabones de una sola cadena,
La multitud hambrienta tambalea
       ¡Y llora y baila allí!
Uno de rabia delira, otro enloquece…
Otro, que de martirios embrutece.
       Cantando, ¡gime y ríe!

En tanto el capitán manda la maniobra
Y después, mirando el cielo que se desdobla
       Tan puro sobre el mar,
Dice del humo entre las densas nieblas:
“¡Vibrad recio el azote, marineros,
       Hacedlos bailar más!…

Y se ríe la orquesta, irónica, estridente…
Y de la rueda fantástica la serpiente
       Hace locas espirales,
Como en un sueño dantesco las sombras vuelan…
¡Gritos, ayes, maldiciones, preces resuenan,
       Y se ríe Satanás!…

¡Señor Dios de los desgraciados!
Decidme vos, Señor Dios,
Si es locura… si es verdad
Tanto horror delante de los cielos…
¡Oh mar! ¿Por qué no borras
Con la esponja de tus olas
De tu mano esta tacha?
¡Astros!, ¡noche!, ¡tempestades!
¡Rodad de las inmensidades!
¡Barred los mares, tifón!…

¿Quiénes son estos desgraciados,
Que no encuentran en vosotros
Más que la risa calma de la turba
Que excita la furia del verdugo?
¿Quiénes son?… Si la estrella se calla,
Si la onda de prisa resbala
Como un cómplice fugaz,
Delante de la noche confusa…
¡Dilo tú, severa musa,
Musa libérrima, audaz!

Son los hijos del desierto,
Son los hijos del sol, rudos.
Allí vuela en campo abierto
La tribu de hombres desnudos…
Son los guerreros osados
Que con los tigres manchados
Pelean con decisión…
Hombres fuertes, simples, bravos…
Hoy son míseros esclavos
Sin luz, aire ni razón…

Son mujeres desgraciadas
Como Agar lo fue también,
Que sedientas, quebrantadas,
Lejos de su hogar se ven…
Traen hijos en los regazos
Y cadenas en los brazos,
Y en el alma llanto y hiel.
Como Agar: sufriendo tanto
Que ya ni leche ni llanto
Le puede dar a Ismael…

En las arenas doradas
Del país de los palmares
Esas mozas agraciadas
Tenían amor y lares…
La caravana fue un día
Cuando la Virgen sentía
Elevarse su alma a Dios…
¡Adiós monte y adiós choza!…
¡Palmares que el agua roza!…
¡Adiós, amores…, adiós!… […]

¡Señor de los desgraciados!
Decidme vos, Señor Dios,
Si es delirio, si es verdad
Tamaño horror ante vos…
¿Por qué no quieres borrar
A fuerza de olas, oh mar,
De tu manto este borrón?
¡Astros! ¡noche! ¡tempestades!
¡Caed de las inmensidades!
¡Barre los mares, tifón!…

¡Un pueblo hay que su bandera presta
Para cubrir la infame cobardía!…
Y hace que se convierta en esa fiesta
En manto impuro de bacante fría…
¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡¿Mas qué bandera es ésta
Que al pudor en la gavia desafía?
¡Silencio, Musa!… ¡Llora, llora tanto
Que el pabellón se lave con tu llanto!…

Auriverde pendón de mi tierra,
Que la brisa del Brasil besas y balanceas,
Estandarte que la luz del sol encierras
Y las promesas divinas de la esperanza…
Tú, que de la libertad después de la guerra,
Has sido izado por los héroes de la lanza,
¡Antes te hubiesen roto en la batalla
Que servir a un pueblo de mortaja!…

¡Fatalidad atroz que la mente aplasta!
¡Extingue en esta hora el bergantín inmundo,
El sendero que Colón abrió en la ola,
Como un iris en el piélago hondo!…
…Pero es infamia demasiada… De la etérea plaga
Levantaos, héroes del Nuevo Mundo…
¡Andrada!, arranca este pendón de los aires!
¡Colón!, ¡cierra la puerta de tus mares!

 

(Antônio Frederico de) Castro Alves (brasileño; 1847-1871). En: Antología general de la literatura brasileña. Compilación y traducción de Bella Jozef. FCE, México, 1995. Y en: Antología de la poesía brasileña. Edición de Ángel Crespo. Seix Barral, Barcelona, 1973. [Y en: Caetano Veloso, “O Navio Negreiro”, Livro. Polygram, 1997. La voz femenina en la grabación es de la cantante Maria Bethânia.]

 

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