~Mark Strand

Aparecí en una fiesta de estrellas de Hollywood
Que bullían, citaban sus memorias y bebían.
La más bella se quitó el vestido, cayó
Arrodillada, y dijo que sólo su marido había visto
La flor tenebrosa de sus partes, y que él era un príncipe.
Un desliz de sol remontó el oleaje de sus pechos
Hacia los eslabones deslumbrantes del collar y se deshizo.
Afuera, sobre el césped, The Platters cantaban “Twilight Time”.
“Heavenly shades of night are falling…” Esto era un sueño.

Más tarde, fui a la ventana y contemplé un toro, enorme y rosado,
En un campo de nieve. La luz de la luna se derramaba por su lomo
       y la
Humedad de su aliento se extendía hasta coronarse con un vapor
       plateado.
Cuando levantó la testa, soltó un bramido que estalló y dio vueltas
Como un relámpago en los cuartos de abajo. Esto, también, era
       un sueño.

 

Mark Strand (canadiense-estadunidense; 1934-2014). En: La vida incesante y otros poemas. Traducción de Katherine M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez. El Tucán de Virginia, México, 2013.       

 

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