Dos preguntas

       ~Kikaku

¿La mariposa
duerme toda la noche?
¿Hace otra cosa?

 

Kikaku (japonés; 1660-1707). En: El haikú japonés. Editado por Nuria Parés, Ediciones Oasis, México, 1966.

Café-Express

       ~Cassiano Ricardo

Café-Express —está escrito en la puerta.
Entro muy apurado. Aturdido,
por haberme despertado tan temprano.
Y listo. Parece mentira:
el café cae en la taza de uno maquinalmente.

Y siento el gusto, el aroma, la sangre caliente de Sao Paulo
en esta pequeña noche líquida y olorosa
que es mi taza de café.

***

Mi taza de café
es la síntesis de todas las cosas que vi en la estancia y que vuelven a mi memoria apagada.
Por mi memoria avanza un carro de bueyes que se detiene frente a las tranqueras del camino.
En mi memoria se posó un ave chimango chillón
       y pasan unos hombres
       que llevan sobre sus hombros
       cestas multicolores
       con granos de café.
Y chispean allá dentro, en el fondo de mi corazón,
unos ojos negros de campesina pícara que me están mirando
con su vestido de romera y los pies descalzos.
Y una casita color de luna en la tarde escarlata-rosa.
Un picaflor verde susurrando con el pico hundido en la flor color de sol que brotó en el jardín.
Y el estanciero calculando la cosecha de las espigas.

       Pero sobre todo
aquellos ojos de terciopelo de la campesina pícara que me mira
       como dos grandes gotas de café
       que me cayeron en el alma
       y me dejaron tan pensativo.

Ay, no tengo tiempo para pensar en estas cosas.
Estoy apurado. Apuradísimo.
La mañana ya bajó del trigésimo piso
de aquel rascacielos colorido donde vive.
Escucho a la vida gritando allá afuera.
Dos cruzeiros y salgo. La calle es un vozarrón.
Sube-y-baja de gente que va a las fábricas.
Ir y venir de automóviles. Bocinas. Carteles.
Compro un diario. ¡El Estado! ¡El Diario Nacional!
Me levanto la solapa del abrigo, por el frío.
Y me voy al trabajo, pensando.

Oh mi Sao Paulo.
Oh mi sirena de cabello rojo.
Oh ciudad de los hombres que despiertan antes que nadie en el mundo.

 

Cassiano Ricardo (brasileño; 1895-1974). En: Poesía contemporánea del Brasil. Selección, traducción, prólogo y notas de Santiago Kovadloff. Fabril Editora, Buenos Aires, 1972.

Caminaba por la calle silenciosa

       ~Julio Torri

Caminaba por la calle silenciosa del arrabal, llena de frescos presentimientos de campo. En un ambiente extraterrestre de madrugada polar, la cúpula de azulejos de Nuestra Señora del Olvido brillaba a la luna con serenidad extraña y misteriosa. No sé en qué pensaba, ni siquiera si pensaba. Las inquietudes se habían adormecido piadosamente en mi corazón.

       En los tiestos las flores parecían como alucinadas en el extrañísimo matiz de la Luna, y recibían las caricias del rocío, amante tímido y casto. Madrugada sin revuelos de pájaros blancos, sin alucinaciones, sin música de órgano.

       ¿Por qué no me evadí entonces de la Realidad? Hubiera sido tan fácil. Ningún sofisticado ojo me acechaba. Ninguna de las once mil leyes naturales se hubiera ofendido. Mr. David Hume dormía profundamente desde hacía cien años.

 

Julio Torri (mexicano; 1889-1970). En: Tres libros FCE, 1964.