El insomne

       ~Eduardo Carranza

A Alberto Warnier

A alguien oí subir por la escalera.
Eran –altas—las tres de la mañana.
Callaban el rocío y la campana.
… Sólo el tenue crujir de la madera.

No eran mis hijos. Mi hija no era.
Ni el son del tiempo en mi cabeza cana.
(Deliraba de estrellas la ventana.)
Tampoco el paso que mi sangre espera…

Sonó un reloj en la desierta casa.
Alguien dijo mi nombre y apellido.
Nombrado me sentí por vez primera.

No es de ángel o amigo lo que pasa
en esa voz de acento conocido.
… A alguien sentí subir por la escalera.

 

En: Juan Gustavo Cobo Borda, Antología de la poesía hispanoamericana. FCE, México, 1985.

Amnistía

       ~Ivan Elagin

Aún vive el hombre
Que mató a mi padre
En Kiev el verano del ’38.

Es probable que tenga una pensión,
Viva tranquilo, y haya dejado
Su viejo empleo.

Y si ya murió,
Es probable que aún viva quien
Antes de que le dispararan
Le ató a mi padre los brazos
A la espalda con un fuerte alambre.
Es probable que también goce pensión.

Y si está muerto
Entonces es probable que quien
Puso en cuestión a mi padre aún viva.
Y ése sin duda tiene una buena pensión extra.

Tal vez el guardia
Que llevó a mi padre a que lo mataran
Aún vive.

Si yo quisiera
Podría ya volver a mi tierra nativa.
Porque me han dicho
Que todos ellos
De veras me han perdonado.

 

Ivan Elagin (Vladivostok, 1918-Pittsburgh, 1987). En: Plata y acero. Poesía rusa del siglo XX, antología en inglés de Evgueni Evtushenko (Doubleday, NY, 1993).

“Una carta te escribiera”

       ~Anónimo

A los ángeles del cielo
les voy a mandar pedir
una pluma de sus alas
para poderte escribir.
*
Si los sospiros volaran
como vuela el pensamiento,
una carta te mandara
con el corazón adentro,
escrebida por mis manos
y sellada por el viento.
*
Corté la hoja del laurel,
oye bien lo que te digo,
porque le encontré una hojita.
Voy a mandarte un papel
con tres o cuatro letritas;
soy teniente coronel
de las muchachas bonitas.
*
Si fuera tinta, corriera,
si fuera papel, volara,
si fuera estampilla de oro,
ese sobre me llevara.
*
Si mi mano fuera tinta
y mi corazón tintero,
con la sangre de mis venas
te escribiría: “Te quiero”.
*
La carta que te mandé
puritos borrones fueron,
no me eches la culpa a mí;
son lágrimas que cayeron
cuando me acordé de ti.
*
Por aquí pasó volando
y una paloma café,
y en su piquito llevaba
una carta para usted.
*
En papel blanco te escribo
porque blanca fue mi suerte;
limoncito azucarado,
qué ganas tenía de verte.
*
La carta que me mandastes
se pasó marzo y abril;
una flor disciplinada
en tus manos se fue a abrir.

 

Anónimo (Cancionero folklórico de México). En: Margit Frenk et al. Coplas del amor feliz. El Colegio de México, 1975.