Que la benigna esperanza

       ~Elinor Wylie

Que la benigna esperanza
no venga a turbar mi espíritu
con imágenes de antílope
o de águila.
Ninguna responde a mí.

Siendo humana, nací sola.
Fuerte soy, siendo mujer.
Vivo exprimiendo una piedra
que me da escaso alimento.

Con sus máscaras austeras
pasan los años, en fila.
Pero ninguno me asusta
ni se escapa a mi sonrisa.

 

Elinor Wylie (estadunidense; 1885-1928). En: Agustí Bartra, Antología de la poesía norteamericana. Libro-Mex editores, México, 1957.

Antaño estudio cálido

       ~Anónimo

Antaño estudio cálido
es hoy fastidio gélido;
perdió el saber su aureola
y toda chanza es frívola.
Los niños y los párvulos
son de la astucia oráculos;
desdeñan los incómodos
de los severos métodos.

Ya no hay aquel escrúpulo
que hacía que un discípulo
siguiera, ya decrépito,
a los estudios súbdito.
De diez años, los pícaros,
más libres que unos pájaros,
se juzgan catedráticos.

 

Anónimo (latín, medieval). En: Ernst Robert Curtius, Literatura europea y Edad Media latina. Traducción del alemán por Margit Frenk y Antonio Alatorre (FCE, México, 1955). La versión al español de los poemas en latín es de Antonio Alatorre.

Sírveme, Calixto, dos dobles de Palermo

       ~Marcial

Sírveme, Calixto, dos dobles de Palermo,
y tú, Alcimo, ponle nieve a mi copa.
Que empape mi pelo el húmedo amomo
y doblegue mi cabeza el peso de las rosas.
Ese Mausoleo de enfrente nos incita a la vida,
recordándonos que se mueren los Césares.

 

Marcial (latino; 40-104 d. C.). En: Catulo/Marcial en versión de Ernesto Cardenal. Editorial Laia, Barcelona, 1978.