Natividad

       ~Fernando Pessoa

Nace un dios. Otros mueren. La verdad
No viene ni se va. Cambia el error.
Tenemos otra eternidad ahora.
Era siempre mejor la que ha pasado.

Ciega, labra la ciencia estéril gleba.
Loca, la fe en su culto vive un sueño.
Un nuevo Dios es sólo una palabra.
No busques, no des fe. Todo está oculto.
*
Lejos de mí, en mí existo,
Aparte de quien soy y de la sombra
Y el movimiento en que consisto.
*
No haber dios es un dios también…
*
Nostalgia eterna: poco duras.
*
Duermo. ¿Regreso o espero?
No sé. Otro fluí
Entre lo que soy y quiero,
Entre lo que soy y fui.
*
Extensa y varia naturaleza—triste
Cuando por un vado de luz pasan las nubes.
*
En las pausas solemnes
De la naturaleza
Cantan gallos solemnes.
*
El sol te doraba la cabeza rubia.
Tú muerta. Yo vivo.
Aún hay mundo y aurora.
*
También mis emociones
Son cosas que me acontecen.
*
Quiero, tendré,
No aquí,
En otro lugar que yo no sé.
Nada perdí,
Todo seré.
*
Exigua lámpara tranquila
Que te ilumina y me da luz,
Entre quien eres y yo soy, oscila.

Fernando Pessoa (1888-1935), en: Octavio Paz, Versiones y diversiones. Editorial Joaquín Mortiz, México, 1974.

Ganar y perder

~Anónimo

Si vais a ver el ganado,
muy lejos estáis de verme,
porque en haberos mirado
no supe sino perderme.

Si vais a ver el perdido
tampoco me ves a mí,
pues desde que me perdí,
por ganado me he tenido.

Y si al perdido y ganado
vais a ver, bien podéis verme,
pues en haberos mirado
supe ganarme y perderme.

En Poesía de la Edad de Oro. I. Renacimiento. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia, Madrid, 1984.

Yo tuve un águila

              ~Rafael Torres Sánchez

Yo tuve un águila,
un día yo tuve un águila,
qué bárbaro,
qué águila tuve yo.

Yo tuve un águila
que a su vez me tuvo,
qué bruto,
cómo me tuvo mi águila,
con cuánto orgullo,
qué pajarón aquel.

Nosotros nos tuvimos mutuamente
hasta que ellos nos destuvieron.
Nos mandaron a un insistente ra,
a la chiquitibum,
a 31 estados de humor negro,
a 31 insomnios.

Ahora yo tengo un periquito
australiano,
chiquito,
una nada de pájaro.
Caso no me hace,
no se le nota orgullo de su dueño.
A ratos le tengo cierta inquina.
Con todo, lo tapo por las noches:
No puedo dormir de la preocupación
al pensar que lo pierdo,
al pensar que hasta ese miserable animal
pierdo yo.

En: Rafael Torres Sánchez (mexicano,1953), Fragmentario. FCE, 1985.