Este blog cierra al llegar a su entrega 999. Desde un principio se propuso incluir, en cinco “tes” aliterativas, “Poemas de todos los tiempos, tierras, temas y tonos”. Se proponía también llegar a los mil poemas; hoy llega a su fin con el poema 999 para que quien lea el blog o lo haya leído complete la cuenta por su cuenta. O bien, para que siga abierto en un número que nunca acabe de cerrar en mil. ¿Por qué mil? Por una anécdota del poeta árabe Abu Nuwas, quien vivió en los siglos VIII y IX; murió en 810. El bloguero la ha fijado así:

Los mil poemas

De joven, el poeta árabe Abu Nuwas le pidió permiso a su maestro para escribir un poema propio.

—Cómo no —dijo el maestro—. Pero antes debes aprenderte de memoria o conocer mil poemas.

Abu Nuwas fue a aprenderlos y a familiarizarse con ellos. Cuando volvió, largo tiempo después, durante días y días pasó la prueba de repetir o mostrar que conocía los mil poemas. Al cabo le preguntó a su maestro si podía escribir ya un poema propio.

—Cómo no —dijo el maestro—. Pero antes olvida los mil poemas.