~José Lezama Lima

28 de Mayo 1940 (medianoche). Doliéndome el corazón. Estrella, olvídame. Yo pienso en ti de cuando en cuando, con intervalos cada vez más pronunciados. De noche los ojos sobre las estrellas. Sueño en la noche que es de día y puedo tocar la carne de las estrellas. Medianoche. Frías, iguales cada una de las estrellas. Sueño. Cada una de las puntas de las estrellas van golpeando mi cabeza, son golpes leves, pero son suficientes para hacerla bajar y subir levemente. Miro una estrella, mi pensamiento se hace inconcluso. Las miro a todas, tengo los párpados suavemente entornados, logro concluir mi pensamiento. El viaje está preparado. Me aterroriza viajar, pero alguien me impulsa con golpes suaves.

       Cuando logro olvidarlas, sigo descifrando, aconsejándole, estrella, olvídame. Pero la mirada también necesita de ese no de miel. Nuestro lenguaje es mudo e insoportable. Pero no me decido a rendirme. Frente a su fría presencia, continuamos dirigiendo la mirada, con los ojos muy abiertos. Puede ser grandioso el espectáculo de nuestra mirada. El puerco que se hace estrella. La estrella que sirve para nutrirnos.

       No veo, no oigo. Apenas puedo tocar las estrellas; en una palabra, el sueño, que por primera vez no me asalta: Voy cayendo en él como quien salta un abismo con los oídos algodonados. Y al despertar, se encontrase en un mundo de algodón.

 

José Lezama Lima (cubano; 1910-1976). En:Diarios. 1939-49 / 1956-58. Compilación y notas de Ciro Bianchi Ross. Ediciones ERA, México, 1994.