~Vitorino Nemésio

I
Piedra quemada, alteración del mundo,
Alba en el pasto de la estrella firme,
En una gota de leche pienso la tarde,
Voluntad de alejarme,
Y arde el fondo
De todo.

Por encima las nieblas acomodan
La noche de aves calmas sobre el huevo,
Oscurecen y envuelven,
Embalsaman el pueblo.

Eres eso, isla nocturna,
Recuerdo de distancia:
Te doy lo que me diste
Como al pelo del potro la saliva de yegua.

Por fuera sólo el duro signo
Modifica el estéril horizonte:
Se acercan y se evaden de lo oscuro
La fuente, el pan, la vaca y el aliento.

Isla, capucha sin cabeza en el mar solitario,
Mi frente te perdió:
Tendré sombra en la paz, al término del día,
Que transformó la muerte en noche.

II
Cuando nací sabía a fuego
La falda de mi madre,
De agua de lava: luego seca
En las penas de un hijo.

Me dio pastel tierra quemada,
Cepa de luz imaginación:
La vida de un muchacho es suelo.
La muerte, evaporación.

Vitorino Nemésio (portugués; islas Azores, 1901-Lisboa, 1978). En: Revista de Occidente. Número 342, Madrid, noviembre 2009. Traducción de Andrés Sánchez Robayna.