~Juan de Iranzo

De herirte, laúd, jamás me alejo,
ni el Amor de herirme se refrena;
a ti te ciñe cuerda, a mí cadena;
tú suenas dulcemente, yo me quejo.

Tu pecho está herido, yo no dejo
de tener en el mío llaga y pena;
a ti y a mí nos templa mano ajena;
tú eres por ti mudo, yo perplejo.

Tú de box, yo amarillo; tú, hincadas
las clavijas que tuercen donde quiero;
yo, mil flechas de amor, de Amor guiadas.

Tú eres muerto, yo muero si te hiero;
los golpes te dan vidas acordadas;
dolor es vida en mí, sin él yo muero.

 

Juan de Iranzo (sólo se sabe que tal vez era sevillano y que fue capitán y sargento mayor). En Poesía de la Edad de Oro. I. Renacimiento. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia, Madrid, 1984.