Contra el teléfono

       ~Pablo Neruda

Del incomunicado,
del ignorante hostil que yo fui siempre
desde antes de nacer, entre el orgullo
y el terror de vivir sin ser amado,
pasé a darle la mano a todo el mundo
y me dejé telefonear sin ganas
al principio, aceptando
una voz, un alámbrico consejo,
una metálica comunicación
hasta que ya me fui de mí yo mismo
y levantando como ante un revólver
los brazos, me entregué
a las degradaciones del teléfono.
Yo que me fui con tacto singular
alejando de claras oficinas,
de ofensivos palacios industriales
solo de ver un aparato negro
que aun silencioso me insultaba,
yo, poeta torpe como pato en tierra,
fui corrompiéndome hasta conceder
mi oreja superior (que consagré
con inocencia a pájaros y música)
a una prostitución de cada día,
enchufando al oído el enemigo
que se fue apoderando de mi ser.
Pasé a ser telefín, telefonino,
telefante sagrado,
me prosternaba cuando la espantosa
campanilla del déspota pedía
mi atención, mis orejas y mi sangre,
cuando una voz equivocadamente
preguntaba por técnicos y putas,
o era un pariente que yo detestaba
una tía olvidada, inaceptable,
un Premio Nacional alcoholista
que a toda costa quería pegarme
o una actriz yan azul y almibarada
que quería violarme, seducirme
empleando un teléfono rosado.
He cambiado de ropa, de costumbres,
soy solamente orejas,
vivo temblando de que no me llamen
o de que me llamen los idiotas,
mi ansiedad resistió medicamentos,
doctores, sacerdotes, estadistas,
talvez voy convirtiéndome en teléfono,
en instrumento abominable y negro
por donde comuniquen los demás
el desprecio que me consagrarán
cuando yo ya no sirva para nada
es decir para que hablen
a través de mi cuerpo las avispas.

 

Pablo Neruda (chileno; 1904-1973). (Título del bloguero.) En: Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos. Edición, introducción y notas de Darío Oses. Prólogo de Pere Gimferrer. Seix Barral, México, 2014.

2 comentarios

  1. Terencio   •  

    A Ruvalcaba
    Me gustaba comprar ese periódico
    Para leer sus artículos
    Los lunes junto con la crónica de cine
    Día y noche
    Aun compro ese periódico
    Ya no lo leo
    ¿Protesta?
    ¿Desafío’?
    ¿Torpeza?
    ¿Consumismo?
    No. Una inútil búsqueda
    Del cariño de una columna
    Así son algunas lecturas
    No el olor del alcohol, ni la música,
    o Las mujeres,
    Ni siquiera la compañía ausente.
    O el padre,
    Los dos, huérfanos de viejo,
    Y ahora
    Huérfano de él
    Del cariño de sus artículos
    Debería beber
    En lugar de llorar
    Mejor: sonreír
    No puedo ni quiero
    Compraré ese periódico
    Intentaré leerlo

  2. Angeles Mastretta   •  

    Luis Miguel: Luego que no nos diga que Neruda no era Neruda. Y que los poetas no se parecen a él. Imagínate.

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