Para el lector

       ~Walter Lowenfels

(Traducción de Pablo Neruda)

Confié mis esperanzas a alguien más que los árboles,
guardianes del susurro de esta noche de estío
y a través de sus ramas donde pequeñas estrellas se apresuran
a lejanísimos, ciegos, destinos inhumanos,

no di mis sueños. Pero aun cuando tú leas estas
veloces líneas y te preguntes qué tocamos
en las noches de verano, tal vez en una
noche como ésta, cuando la oscura promesa de la tierra exige:

recuérdanos, recuérdanos la noche,
el viento, el cielo, el áspero, afilado olor del suelo:
créeme, no di nada a ningún árbol

falso amigo fuera de sí, invisible
pero teniéndolos cerca de mí surgió en mi pensamiento
sólo tú y tu viviente certidumbre.

 

Walter Lowenfels (estadunidense1897-1976). En: Pablo Neruda, Obras III. Editorial Losada, Buenos Aires, 1993.

La botella de anís en los bodegones de Juan Gris

       ~Javier de Bengoechea

Eran los tiempos del anís del mono
y la intoxicación del costumbrismo.
La pintura, tal cual. Con el cubismo
la botella de anís cambió de tono.

Juan Gris fue su marchante y su patrono.
Primera dama del bodegonismo,
la botella de anís ya no es lo mismo
sentada entre colores en su trono.

Una mesa, un azul, o sólo nada,
que la pintura cuando se la inventa
resulta más bellísima al revés.

Y, totalmente intelectualizada,
la botella de anís escucha atenta
lo que cuenta un periódico francés.

 

Javier de Bengoechea (Bilbao; 1919-2009). En: Cómo se hace un poema. El testimonio de 52 poetas. Edición de Alejandro Duque Amusco. El Ciervo / Editorial Pre-Textos, Barcelona/Valencia, 2002.

botella-de-anis

Juan Gris. La bouteille d’anis (La botella de anís).

La canción del manco

       ~Eduardo Zambrano

Adiós querido brazo,
irás sin mí a lo desconocido,
a pudrirte antes que yo
                                       y los gusanos
se quedarán con hambre en el banquete.
Te extrañarán los tarros y mi mujer.
Las camisas muestran ya su desamparo
porque una manga
lucha inútil contra el viento.

Adiós querido brazo,
mis amigos no saben qué hacer
con medio abrazo
y los niños me preguntan
si es difícil mantener el equilibro cuando corro.

Si puedes escribe pronto,
enséñame desde la oscuridad
cómo debo proceder cuando la muerte.

 

Eduardo Zambrano (mexicano; 1960). En: Margarito Cuéllar, Monterrey. Alforja de poetas. Subsecretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo León. Monterrey, México, 1994.